Va por Santi – Federico Cardelus

Por 09/03/2015 Sin categoría Sin comentarios

A mi amigo del alma

Eran las 10 de la mañana. Primer día de grabación. La calle Nevski Prospekt de San Petersburgo. Pepe, el cocinero de León, bajaba las escaleras hacia su restaurante poniendo punto final a mi primera entrevista en Callejeros Viajeros. Y yo, muy nervioso.
A mi izquierda, un cámara de aspecto frágil, desaliñado, imberbe. Con una superada edad del pavo melenuda, de conciertos de Porretas y Reincidentes, y con chulería tatuada de barrio del Pilar y Bernabéu. 

Este tipo esquelético se dio la vuelta y me dijo casi sin mirar: “¡Ey tío!, me gusta tu rollo, preguntas bien”. Y me lo dijo con cariño, porque sabía que yo estaba como un flan. 

Ese era mi cámara, mi compañero, mi colega, mi amigo del alma, Santiago Tancho. Era “Mike” cuando hablábamos en clave porque no nos gustaba una secuencia o porque nos gustaba mucho. Yo tenía una idea, él siempre la mejoraba. 

El tipo que siempre quisiste tener cerca en un reportaje. Por su talento desbordante, su imaginación, su picardía y su humanidad.

“Los de la tele” tenemos un dicho: “Lo que pasa en la batalla se queda en la batalla”. Ahora no quiero que se quede ahí. Quiero recordar todas nuestras batallas. Como cuando hace poco en Nueva York nos quedamos dormidos cabeza con cabeza en una furgoneta blanca y nos tuvieron que despertar al llegar al hotel a las cuatro de la mañana. O cuando el otro día nos pusimos a jugar al fútbol con los niños de Kibera y me decías con un cigarro en la boca: “Hemos hecho un repor cojonudo Mike”. 

He aprendido contigo, he sufrido contigo, me he emborrachado contigo, he vivido contigo…Y siempre, siempre te he querido. 

Al final Mike, como te dije ayer, tendríamos que habernos ido a montar en bici. La puta moto.

Te voy a llevar siempre en los aeropuertos, hoteles, cancelaciones, cagadas, nervios, éxitos y en todas mis entrevistas. Cuando vuelva a estar nervioso como un flan, volveré a Nevski Prospekt, y te veré. Atractivo y seguro como siempre.

Eres un número uno, como tu querido Valentino Rossi. Tengo la suerte de decir muy alto que yo fui tu amigo.

Federico Cardelus