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El negocio de la guerra contra el DAESH

Desde que comenzó la guerra civil en Siria en 2011, más de 11 millones de personas han tenido que abandonar sus hogares para huir de la brutalidad del DAESH o de la represión del régimen de Bashar al-Ásad y demás agentes bélicos. Los países fronterizos como Turquía o el Líbano son los que soportan el mayor flujo de refugiados. Mientras los gobiernos de estos países dicen estar desbordados por la afluencia, nuestra experiencia demuestra que son muchos los que, en realidad, se lucran con el drama de la migración forzosa.

¿Quién hace negocio en la guerra contra el DAESH?

Desde que comenzó la guerra civil en Siria en 2011, más de 11 millones de personas han tenido que abandonar sus hogares para huir de la brutalidad del DAESH o de la represión del régimen de Bashar al-Ásad y demás agentes bélicos. Los países fronterizos como Turquía o el Líbano son los que soportan el mayor flujo de refugiados. Mientras los gobiernos de estos países dicen estar desbordados por la afluencia, nuestra experiencia demuestra que son muchos los que, en realidad, se lucran con el drama de la migración forzosa.

Un equipo de Cuerdos de Atar, liderado por Carolina Valladares, ha sido testigo del negocio que florece a costa de los refugiados.

48H CONTRA EL DAESH

Hemos viajado a Irak para acompañar durante 48 horas al ejército kurdo en su lucha contra las posiciones del Estado Islámico en el país. ¿Cómo se organizan los pesmerga kurdos?, ¿está el Daesh realmente preparado para hacer frente a la ofensiva?, ¿qué ocurre con los habitantes de un territorio cuando es recuperado por el ejército kurdo?, ¿de qué huyen los refugiados? Antonio Ponce, de Cuerdos de Atar, lo ha vivido en primera persona para después contarlo.

En memoria de Rubén Espinosa, asesinado en México D.F.

El pasado 14 de julio Noemí Redondo, de Cuerdos de Atar, entrevistó en México D.F. a Rubén Espinosa, fotoperiodista mexicano, para un reportaje de “Infiltrados” sobre periodistas que trabajan en zonas de riesgo y son amenazados. Rubén tuvo que abandonar Veracruz, Estado mexicano en el que trabajaba, como consecuencia de las amenazas recibidas por cumplir con arrojo con sus obligaciones profesionales. El pasado viernes 31 de julio, Rubén Espinosa fue asesinado, junto con cuatro mujeres de entre 18 y 40 años de edad, en la capital mexicana. Sirva este extracto de la entrevista, la última que concedió, como homenaje de Cuerdos de Atar a Rubén y a tantos otros colegas que dan la vida por el periodismo, por el derecho de los ciudadanos a recibir información. Y sirva también para que su voz no calle. Han acabado con su vida, pero no con su testimonio, imperecedero, como tantos otros. Descanse en paz Rubén Espinosa. Nuestro respeto y nuestra admiración.

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