Va por Santi – Miguel Toral

Por 10/03/2015 Sin categoría Sin comentarios

Santi no quería escribir , porque no quiero despedirme de ti…

Hace casi un año nos escribías a Nacho Medina y a mi : “ Gracias de corazón. Vosotros sabéis por qué y yo también”. Las gracias de corazón te las doy yo también y tu sabes por qué:

Porque desde que nos conocimos me has hecho sentir una persona querida, como lo has hecho con todo el mundo que te conocía. Tenías la cualidad de hacer sentir bien a la gente que te conocía. Rápidamente te aprendías los nombres de todo el mundo y nos hacías sentir parte de tu vida.

Porque me has dado tu ejemplo de valentía, coraje y profesionalidad. Nunca has trabajado para cumplir el expediente. Siempre has ido un paso más allá que cualquiera. Nunca te valía nada siempre querías más. Buscabas planos imposibles, sacando tu cuerpo por una ventanilla, tirándote al suelo o subiendo a un árbol.

Porque me has ayudado a volver a sentirme periodista. Hacía mucho tiempo que no grababa en la calle y he tenido la suerte de volver a hacer un reportaje contigo. Me has dado la seguridad que necesitaba para entrevistar y te tengo que decir que preguntas mil veces mejor que yo. Para mi ha sido un regalo poder trabajar contigo. Habíamos estado en cenas juntos, comidas, copas… Pero tenía envidia de la gente que había grabado contigo . Nuestro querido amigo Nacho me decía, Santi es el mejor, no vas a encontrar a nadie como él… Y tenía razón.

Porque me has devuelto la curiosidad. Con tus ojos claros y esa sonrisa picara que tenías preguntabas todo. Te interesabas por cualquier tema: Política, animales y sobre todo la motos. ¡Ay las motos!, como nos dijo tu madre el otro día era tú único defecto.

Porque me hablabas de tu madre con un cariño que me enternecía . Mi mama esto , mi mama lo otro… La querías muchísimo y estaba siempre contigo en cualquier momento.

Porque me hablabas de Anita, tu chica, con un amor que hacía que tus ojos brillaran más de lo normal. Estabas deseando acabar siempre de trabajar para hablar con ella por facetime, skype o como fuera…

Porque me enseñaste el valor de la competición. Querías ser el mejor en todo. Todavía me acuerdo cuando decidiste comerte una hamburguesa de un kilo y medio porque tu querido Frank Cuesta se había tomado una de un kilo trescientos…

Porque me hablabas de tus compañeros y tus jefes con un respeto y cariño que me emocionaba. Querías a tus compañeros y para todos tenías siempre buenas palabras. Se lo que querías a Fede, a Alberto , a Medo, a Melchor, a Guillermo, a Noe, a Lucía, a Itsaso, a Esther, a Claudia, a Bea, a Chus … a todos.

Porque nos cuidabas a todos. Hace unos día ibas a grabar con Alba, nuestra becaria, y te pedí que le ayudaras porque se está estrenando en esta apasionante profesión. Y me dijiste con tu sonrisa , no hay problema, ¿cuando no os he cuidado yo?.

Seguiría dándote las gracias por tantas cosas pero no quiero seguir escribiendo, me niego a despedirme de ti.

Santi , gracias de corazón por haberme permitido estar en tu vida.